EXPOSICIÓN

EL RETABLO DE DÑA. MARÍA DE ARAGÓN. CUATROCIENTOS AÑOS DE EL GRECO

14 de septiembre de 2000 – 12 de noviembre de 2000

Comisaria: Leticia Ruiz, Conservadora del Museo del Prado

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Copyright Museo del Prado

 El Museo del Prado exhibe un retablo de El Greco, único encargo que recibió el pintor en Madrid, cuyas piezas se disgregaron a principios del siglo XIX durante el reinado josefino. El retablo, que presidía el altar mayor de la iglesia del Colegio de Dña. María de Aragón en Madrid, no había sido montado como tal desde entonces.

La exposición, protagonizada por las seis telas principales que componían el retablo que adornó el altar mayor de la iglesia del colegio del convento agustino de la Encarnación, muestra la disposición original que presentaban las obras de El Greco en este convento –hoy sede del Senado- antes de la prácticamente total destrucción del mismo durante la invasión napoleónica. La denominación de retablo de Dña. María de Aragón obedece a que fue esta importante dama de la corte quien financió la fundación de este colegio o seminario para la orden agustina, aunque falleció en 1593 sin ver acabada la obra. En 1596 el Real Consejo de Castilla, posiblemente influido por el hecho de que el albacea testamentario fuera el canónigo de Talavera de la Reina D. Jerónimo de Chirigoga, encomendó la realización de este retablo mayor a El Greco bajo la condición de que estuviera concluido en un plazo de tres años. La muestra pretende conmemorar la llegada de las obras a Madrid en 1600, hecho que reviste una especial importancia dado que fue el único encargo que recibió el pintor en la capital tras sus fracasados intentos de vincularse a la Corte y su establecimiento en Toledo, lugar dónde pintó estas obras.

A pesar de que existe constancia de que el retablo suscitó pronto comentarios, casi todos ellos negativos, no existía descripción literaria o gráfica del conjunto que confirmara cuestiones tan elementales como el número de pinturas y esculturas que lo componían ni la disposición de las mismas, hasta la aparición en 1985 de una relación anónima en la que se reflejaba un inventario de más de treinta conventos madrileños, entre ellos el de la Encarnación. El descubrimiento de este documento ha servido para ubicar las pinturas del conjunto: en una distribución de dos pisos y tres calles, en el piso bajo estaría la "Anunciación", flanqueada por la "Adoración de los pastores" y el "Bautismo de Cristo", mientras que el piso superior la "Resurrección" y "Pentecostés" se situarían a los lados de la "Crucifixión", estando todos ellos rematados en medio punto. La "Adoración de los Pastores" ha sido cedida en préstamo para la ocasión por el Museo Nacional de Arte de Rumania. Las otras cinco obras forman parte de la colección del Museo del Prado, al que llegaron entre los fondos del Museo de la Trinidad. Una séptima tela, hoy desaparecida, completaría el retablo: una pintura de formato más reducido con un tema que pudiera corresponder a la representación de la Santa Faz, un cordero adorado por ángeles o una Virgen con el Niño.

La factura de este retablo, considerado un hito en la producción del cretense como punto de inflexión en su carrera tras el que se adentraría en una producción más personal, constituye un impresionante alarde de composición, dibujo y sentido del color. No obstante, no es difícil comprender la extrañeza e incomprensión generalizada con la que fue acogido este conjunto pictórico en una época en la que ningún artista contemporáneo podía emular ni la inusitada libertad de pinceladas, recorrido y textura, ni la personalísima concepción del arte de Domenicos Theotocopoulos "El Greco". Incluso la particular visión de Domenico de la temática religiosa contribuyó a que durante tres largos siglos sus representaciones de los asuntos celestiales sólo pudieran explicarse como creaciones nacidas del delirio. Aunque los exagerados escorzos y expresivos gestos de las figuras representadas en esta y otras composiciones de El Greco han promovido interesantes lecturas sobre la creación de un código propio de significación por parte del artista, lo cierto es que el marcado sentido ascensional con que dotó a las figuras del retablo contribuyó a resolver brillantemente la adaptación a los formatos verticales de las telas, especialmente en las destinadas al piso superior.

Coincidiendo con esta exposición, en la que la exhibición del conjunto como retablo permitirá una nueva mirada y una correcta visión de las telas, se han organizado unas Jornadas en las que especialistas del mundo de la universidad, de los museos y de la restauración expresaran sus opiniones con el fin de crear un foro abierto sobre la realización de esta obra.

Madrid, 12 de septiembre de 2000

Jornadas El retablo de Doña María de Aragón. Cuatrocientos años de El Greco

16 y 17 de octubre de 2000

Museo Nacional del Prado. Sala Villanueva (salón de actos)

Acceso gratuito. Aforo limitado previa inscripción.

Ponentes: Rafael Alonso, José Álvarez Lopera, Agustín Bustamante, David Davies, Carmen Garrido, Fernando Marías, José Manuel Pita Andrade y Leticia Ruiz Gómez.